Mitos sobre lactancia materna III

Mitos sobre lactancia materna III

He creído conveniente y necesario finalizar esta saga de entradas sobre mitos relacionados con la lactancia materna con una tercera parte. En realidad, podría haber muchos capítulos más, pero probablemente no acabaríamos nunca, ya que surgen nuevas leyendas constantemente.

En este último apartado hablaré de otras tres historias que crecen pasando de boca en boca y que terminan en muchas ocasiones con madres que arrastran sentimientos de culpa de por vida.

1. No se puede dar el pecho estando embarazada 

Cuando no se interfiere en el desarrollo natural de una lactancia, ésta puede llegar a durar de 2 años y medio hasta los 7 (según datos basados en estudios antropológicos).

Por su parte, hay familias que se plantean tener un bebé mientras dura el amamantamiento de quien hasta ahora es el/la hijo/a único/a. Es necesario saber que, en la mayoría de casos, continuar con la lactancia materna no está contraindicado. No es peligroso ni para la madre, ni para el/la hijo/a que mama, ni para el bebé que se está gestando.

La oxitocina (también conocida como “hormona del amor”) es la encargada de desencadenar las contracciones durante el parto. Asimismo, esta hormona tiene un papel muy importante a lo largo de toda la lactancia materna, pues es la que se ocupa del reflejo de eyección de la leche. A su vez, también está muy presente en los encuentros sexuales, siendo segregada tanto por hombres como por mujeres. Cuando una mujer queda embarazada, las relaciones íntimas no se consideran peligrosas, por tanto, dar el pecho tampoco lo es para la gestación.

Sin embargo, aunque no hay estudios suficientes para determinar el impacto de la lactancia materna en un embarazo con riesgo de aborto o parto prematuro, se recomienda destetar cuando también se han desaconsejado las relaciones sexuales. Todo ello a fin de evitar que se produzcan contracciones uterinas, favoreciendo así el descanso de la mujer gestante.

Por otro lado, existe la duda y/o preocupación en el caso de las mujeres que tienen que someterse a procesos de reproducción asistida. Respecto a este tema, es importante saber que la lactancia no interfiere en la implantación de óvulos ya fecundados y que, por el contrario, puede afectar teóricamente en el caso de hiperestimulación ovárica (dependerá en gran medida de los medicamentos empleados), siempre y cuando hablemos de una lactancia frecuente (no es lo que ocurre con niños/as mayorcitos/as).

2. Te usa de chupete 

La primera pregunta que nos debemos hacer cuando escuchamos esta frase es: ¿qué fue primero? La respuesta es obvia: la teta. Por lo tanto, el chupete es el recurso que se creó para sustituir al pecho, y no al revés.

En la lactancia existen dos tipos de succión: la nutritiva y la afectiva (también llamada “no nutritiva”, pero no es del todo cierto, por lo que este término puede conducir a error). La succión nutritiva, como su propio nombre indica, es la que sirve para alimentar al bebé. Y la afectiva, por su parte, ejerce un efecto calmante en el lactante. Además, esta última también ayuda en la estimulación del pecho y, en consecuencia, favorece la producción de leche. Así pues, tiene un peso similar en la lactancia.

Asimismo, es importante saber que los bebés nacen con la capacidad de sentir hambre y saciedad, de autorregularse. Por este motivo, se recomienda encarecidamente que la lactancia sea a demanda (tanto si es con leche materna como de fórmula). Y tampoco es necesario soltar al bebé del pezón una vez creamos que ha finalizado la toma (porque estimemos que se ha excedido del tiempo “establecido”), pues él lo hará cuando esté satisfecho.

No hay una cantidad de minutos estipulada que defina la toma de pecho adecuada, sólo el bebé sabe cuando parar. Nadie mejor que uno/a mismo/a para percibir esas sensaciones de hambre y saciedad.

3. Los bebés que toman leche materna no duermen bien de noche

Los despertares nocturnos de un bebé se interpretan como falta de sueño o un mal descanso. Sin embargo, lo desacertado en este caso no es el comportamiento del bebé, sino nuestro desconocimiento hacia esa conducta normal.

La lactancia materna a demanda es lo que necesita el bebé por naturaleza para crecer y desarrollarse. La leche humana se digiere en cosa de 40-50min y, por tanto, es indiscutible que un bebé necesitará hacer varias tomas a lo largo de la noche para saciar su hambre. Además, las tomas nocturnas son más efectivas, ya que el bebé consigue la leche con un menor esfuerzo gracias al pico de prolactina que se da de madrugada.

Entre la infinidad de componentes que hay en la leche materna, están el triptófano y la melatonina, que ayudan tanto al bebé como a la madre a relajarse y conciliar mejor el sueño. De hecho, se ha visto que los bebés y madres que comparten cama, disfrutan de un mejor descanso, porque esa cercanía hace que ninguno de los dos se llegue a desvelar del todo cuando se dan las tomas nocturnas.

Y tú, ¿qué otros mitos conoces? Cuéntame

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