Como una bala en una pistola

Como una bala en una pistola

Hace unos días, iba escuchando una canción de Pink mientras conducía y se me quedó grabada una frase muy significativa para mí: «I live my life like a bullet in a gun». Algo así como ‘vivo mi vida como una bala dentro de una pistola’. Y mentalmente añadí: ‘siempre a punto de salir disparada’.

Y es que, desde que anuncié mi embarazo, nunca había podido encontrar una frase que reflejara tan bien cuál ha sido mi estado continuo desde el comienzo. Y no sólo el mío, sino el de muchas otras madres con las que he conversado sobre este tema.

Una vez nace nuestro bebé, somos la diana a la que apuntan todas las miradas, comentarios y críticas. Es un hecho. Unas lo llevarán mejor que otras, pero de ese aluvión de sugerencias no se libra ninguna.

Está muy extendida la costumbre de recibir consejos sin haberlos pedido antes. La gente no duda en dar su opinión sin pensar en la repercusión que ésta puede tener en la otra persona. No nos paramos a pensar a quién van dirigidos nuestros comentarios y, a pesar de que no tengan la intención de dañar, a menudo lo hacen.

He observado que las madres, generalmente, estamos acostumbradas a que se desdiga lo que nosotras pensamos o hacemos. Algunas lo llevan muy mal y no dejan de entrar al debate, muchas desisten dejándose llevar por lo que dicta la multitud y otras consiguen que no les afecte, por tener su camino tan claro.

En mi caso, he pasado por muchas fases. Mis comienzos en la maternidad fueron duros, me sentía constantemente juzgada por hacer algo en lo que creía, y me callaba por sentir que no tendría argumentos para debatir. Meses después me sumergía en constantes debates, con la sensación de que resultaba inútil explicar a quien no quiere escuchar. Y hoy en día, bien informada, tengo la certeza de que éste es el camino que quiero seguir y cuáles son las experiencias que quiero proporcionarle a mi hijo. Por lo tanto, paulatinamente estoy dejando de escuchar todas esas voces que tanto me herían tiempo atrás.

Todas queremos a nuestrxs hijxs y hacemos las cosas lo mejor que sabemos y podemos, tomando las decisiones oportunas en función del momento vital en el que nos encontramos. No nos juzguemos. Apoyémonos.

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