Crianza y estereotipos

Crianza y estereotipos

Cuando hablamos de cuidados del hogar y de la crianza de los/as hijos/as, entendemos que son responsabilidad de madre y padre por igual (dentro del marco de pareja tradicional). Estamos en pleno siglo XXI, cómo pensar de otro modo, ¿verdad?

Desde nuestra infancia se nos empieza a educar diferente, guiándonos de manera inconsciente hacia una forma de ser, pensar y actuar más acorde a nuestro género. No es que a los niños les gusten más los coches y a las niñas más las muñecas, es que, de alguna manera, se propicia que así sea.

No tenemos reparo en comprarle una sillita a nuestro hijo, incluso puede que también una muñeca, y pensamos que con detalles como ése ya debería ser suficiente para provocar un cambio. Mientras, un sólo vehículo de juego puede parecemos escaso. Con las niñas ocurre lo mismo. Queremos fomentar su libre decisión de juego y, además de unas cuantas muñecas, tendrá que tener al menos un coche, ¿no?

Pongo de ejemplo estos «típicos» juguetes porque son los más característicos a la hora de diferenciar roles. Pero, obviamente, hay muchas más cosas clasificadas como ‘de niños’ o ‘de niñas’. Por otro lado, creo que nuestra manera inconsciente de actuar no es el único factor determinante en este sentido. La sociedad en la que vivimos tiene tan establecida esta diferencia de roles que resulta difícil que lxs niñxs no la perciban.

Son mujeres, en su mayoría, quienes se encargan de la limpieza fuera y dentro del hogar o de cuidados de niños/as y mayores tanto en casa como fuera de ella. Y, por contra, son hombres, mayoritariamente, quienes manejan maquinaría en obras o quiénes se encargan de conducir cuando hablamos de transporte público. Asimismo, es cuestión de tiempo que niños y niñas acaben identificándose con uno de los dos papeles.

Por tanto, entiendo que no es fácil salir de estos estereotipos tan afianzados. Y entiendo también que la inconsciencia nos lleve a continuar con la cadena que promueve que siga siendo así.

Pero hoy quería reflexionar sobre esta tarea pendiente y costosa de combatir, porque creo que la base de muchas de nuestras creencias se establece en nuestro modo de criar.

Nuestras decisiones y actos tienen un gran peso en nuestras criaturas. Pienso que podemos hacer mucho por nuestra parte para cambiar el mundo, empezando desde casa, aunque sea a escala pequeña. Ya que cada pequeño gesto cuenta.

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