PAUTAS A LA HORA DE ELEGIR UN JUGUETE

PAUTAS A LA HORA DE ELEGIR UN JUGUETE

Se acerca el mes de diciembre y con él llegan las compras navideñas. Olentzero, Papá Noel y Los Reyes Magos están algo nerviosos, y no es de extrañar, porque cada año lo tienen más difícil para sorprender a los/as más pequeños/as de la casa. Aunque ellos/as tengan clara la lista de cosas que quieren, para las madres y padres no resulta tan fácil dar con regalos útiles y adecuados, a la par que atractivos.

El juego es la manera que tienen los/as niños/as de conocer el mundo que les rodea. Los primeros años de vida, la creatividad e imaginación juegan un papel muy importante. De los materiales y juguetes que le ofrezcamos al bebé (y más tarde al/a la niño/a) dependerá, en gran medida, el aprendizaje que vaya a construirse. Por eso, es fundamental saber escoger los juguetes adecuados a cada edad y necesidades de quien los utilice.

Esta entrada va dirigida a esos padres, madres y demás adultos necesitados de ciertas pautas a la hora de elegir el regalo perfecto.

 

  1. Que sea seguro.

Es primordial que el juguete tenga el sello CE. Certificado que confirma que el producto ha pasado todos los controles de seguridad oportunos. Asimismo, debemos asegurarnos de que las piezas que el paquete contenga sean suficientemente grandes. A fin de evitar atragantamientos, en el caso de que el juguete sea para un menor de 3 años.

 

  1. Que sea para todos/as.

Es decir, que lo pueda utilizar cualquier niño/a, con el fin de que nadie se sienta excluid@. Para ello, sería interesante que el juguete ofreciera distintas opciones de juego en las que todos/as pudieran participar.

 

  1. Que favorezca el lenguaje.

Reforzar la comunicación es fundamental en cualquier material de juego, pero, más aún, cuando hablamos de edades tempranas. De esta manera, los/as jugadores/as podrán adquirir nuevo vocabulario y relacionarse entre iguales.

 

  1. Que no tenga una finalidad concreta.

Por suerte, cada vez conocemos más materiales que no traen libro de instrucciones indicando cómo se debería jugar o cuál es el modo de empleo de los mismos. ¿Y qué ventajas tiene esto? Pues, al no contar con un objetivo concreto, el/la niño/a es libre de utilizarlo a su gusto, favoreciendo así su creatividad e imaginación. De este modo, podemos ver como, por ejemplo, un simple trozo de madera se puede llegar a convertir en una plancha de ropa o un teléfono.

 

  1. Que sea adecuado a la etapa vital en la que se encuentra.

El juguete tiene que estar adaptado a los gustos y madurez del/de la niño/a, y no al del adulto que lo compró. El material debe responder a cada edad y necesidades de crecimiento. Por tanto, no vamos a regalarle una bici a un/ niño/a que aún no sabe caminar con seguridad, ni un puzle a quien, especialmente, disfruta del placer de inventar historias utilizando elementos de la naturaleza.

A menudo, sirve de ayuda seguir las orientaciones del fabricante. Sin embargo, es primordial observar cómo actúa el/la niño/a frente a un determinado objeto. No debemos olvidar que él/ella es quien va a jugar con él.

 

  1. Que no haga diferencias de género.

Cada día podemos percibir cómo, en diferentes formatos publicitarios, nos hacen llegar el mensaje sesgado de quién es el destinatario para el que está hecho un juguete. Así, interiorizamos conceptos tan erróneos como que los coches son cosa de chicos, mientras que las muñecas son sólo para chicas. Incluso, por si hubiera lugar a dudas, los envoltorios ya nos encaminan hacia lo que “deberíamos” comprar. Haciéndonos creer que los colores tienen género.

Por otro lado, también es importante evitar los juguetes que utilicen lenguaje o contengan estereotipos sexistas (chico valiente, chica sumisa…) y en los que no se refleje un claro equilibrio entre personajes femeninos y masculinos en cuanto a títulos, imágenes y acciones. No debemos olvidar que, aunque parezca algo inofensivo (y a menudo rutinario) a la vista del adulto, son mensajes subliminales que el/la niño/a va interiorizando de manera inconsciente y que no se acercan en absoluto a la realidad.

 

  1. Que no fomente la competitividad.

Si a la hora de escoger un juguete nos decantamos por uno en el que se fomente más el fin (ganar) que el transcurso del juego en sí (divertirse), estaremos eludiendo valores positivos y necesarios para vivir en sociedad como son el compañerismo, el respeto y la tolerancia. Por lo tanto, uno de los criterios a tener en cuenta a la hora de decantarnos por un juguete u otro, sería fijarnos en esta característica.

 

Por último, es necesario darle al/a la niño/a tiempo y espacio para manipular el material que se le ofrece, y así, aprender conceptos nuevos, llegar a conclusiones y soluciones sin ayuda del adulto, etc. No obstante, también es importante y beneficioso para él/ella tener momentos de juego compartido, ya sea con personas más adultas y/o niños/as. Por supuesto, siempre que el/la pequeño/a esté dispuesto/a a ello.

 

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