Y a partir de los 6 meses ¿qué?

Y a partir de los 6 meses ¿qué?

Desde que nace y hasta los 6 meses de edad, un bebé debería de alimentarse exclusivamente de leche materna. Ésa es, al menos, la recomendación que dan UNICEF y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

«El examen de los datos científicos ha revelado que, a nivel poblacional, la lactancia materna exclusiva durante 6 meses es la forma de alimentación óptima para los lactantes [… ] La leche materna es el alimento idóneo para el crecimiento y el desarrollo sano del bebé; además, la lactancia materna forma parte del proceso reproductivo, y tiene importantes repercusiones para la salud de las madres».

Sólo a partir de ese momento es cuando deberíamos comenzar a ofrecer otros alimentos paulatinamente. Sin olvidar que, hasta el año de edad, el alimento principal sigue siendo la leche, puesto que aporta al lactante los nutrientes que necesita para su desarrollo durante esa etapa de crecimiento.  Momento a partir del cual la leche pasará a ser un alimento más.

«Posteriormente deben empezar a recibir alimentos complementarios, pero sin abandonar la lactancia materna hasta los 2 años o más».

Aunque existen distintas formas de empezar a ofrecer comida, hoy en día, la más extendida es la que comprende los alimentos triturados. Normalmente, se trata de verduras cocidas a las que se les va añadiendo proteína animal y legumbres; además de purés que mezclan diferentes piezas de fruta cada vez. Suele ser habitual seguir un horario poco flexible en el que las papillas de verduras se ofrecen al mediodía y la fruta triturada a media tarde. Dejando los lácteos para desayuno y cena. Esto, como todo, tiene sus pros y contras.

Como aspectos positivos podemos destacar éstos:

  • Es práctico. Podemos hacer varios purés de una vez, que nos servirán para dejar preparada la comida de unos cuantos días.
  • Es cómodo. La papilla se puede meter ya caliente dentro de un termo y tenerla listo para cuando llegue la hora de comer.
  • Es rápido. Al ser una textura líquida, es más fácil de tragar.
  • Es limpio: precisamente porque es líquido y, al menos al principio, al bebé le resulta imposible comer solo con una cuchara, el adulto tiende a darle la comida a la boca.

Por otro lado, el cada vez más oído método BLW (Baby-Led Weaning) es una opción que está llegando a muchas casas en la actualidad. Se basa en ofrecer los alimentos enteros o partidos en trozos, pero sin triturar; dándole al bebé la oportunidad de comer de forma autónoma.

Este método puede crear ciertos miedos en los padres y madres, sobre todo al principio, cuando resulta casi imposible pensar que un bebé de 6 o 7 meses tenga la capacidad de gestionar por él mismo la comida que el adulto le pone sobre la mesa. Pero, lo cierto es que, si intentamos confiar en el/la pequeño/a, nos daremos cuenta de que son muy capaces de sacarlo adelante sin ningún tipo de ayuda. Cabe destacar que es muy importante estar bien informado/a antes de comenzar con esta práctica. No se puede hacer de cualquier manera.

Aunque parezca una tendencia actual, como muchos/as piensan, no tiene nada de moderno. Viajando unos cuantos años atrás en el tiempo, para la década de los 30, ya hubo una pediatra que, interesada en el tema, investigó y publicó un estudio que hablaba de ello. (Véase: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1626509/)

Éstos son algunos de los aspectos positivos que podemos mencionar sobre el BLW:

  • Cuando los alimentos que se van a ingerir son enteros (sin triturar), al bebé se le permite seguir el proceso natural de masticación, favoreciendo del mismo modo el desarrollo normal de diferentes órganos implicados.
  • Se fomenta la autonomía del bebé, al darle la oportunidad de aprender a comer solo.
  • Se facilita la autogestión del bebé y se le hace partícipe de su propia alimentación, permitiéndole escoger qué nutrientes necesita tomar en cada momento.
  • Se le ofrece la oportunidad de conocer uno a uno el sabor, olor y aspecto de cada alimento que se le presenta a la hora de comer.
  • Resulta cómodo para quien prepara la comida, ya que sólo se trata de añadir un poco más de cantidad para que también coma el bebé.
  • Al compartir menú, ésta se considera una buena forma de hacer más saludables las comidas de toda la familia.

Finalmente, nos quedaría la opción mixta, que fusiona ambas alternativas. Así, varias familias se decantan por comenzar primeramente con los triturados, ofreciendo en papillas todos los alimentos recomendados a esa edad. Para, posteriormente, acabar sirviendo de forma progresiva comida troceada a bebés más mayores.

Todas las opciones están sobre la mesa y cada familia decide cuál es la que más le conviene. ¿Por cuál te inclinas tú?

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