Material: láminas sensoriales

Material: láminas sensoriales

En este apartado, en su gran mayoría, trataré de mostrar cómo crear, de manera sencilla, herramientas de aprendizaje atractivas, útiles y fáciles de manipular por y para los/as más pequeños/as. Aprovecharemos objetos y demás enseres para que, de esta forma, contribuyamos a mejorar el medio ambiente mientras construimos nuestro propio material único y personalizado.

Hoy traigo las láminas sensoriales. ¿Sensoriales por qué? Pues, sencillamente, porque son nuestros 5 sentidos lo que utilizamos para sacarles todo el jugo.

Los cinco sentidos conocidos son, junto con los otros dos más desconocidos (el propioceptivo y el vestibular), los canales a través de los cuales descubrimos el mundo que nos rodea. Éstos nos permiten conocer nuestra posición en relación con nuestro entorno y así, ir recopilando información para crear esquemas cada vez más complejos que nos ayudarán a adquirir nuevos conocimientos, resolver problemas y seguir creciendo.

Las láminas sensoriales se pueden presentar desde que el bebé tiene pocos meses y ya es capaz de manipular objetos estando en posición prona (boca abajo) en adelante. De esta forma, le resultará más fácil observar y tocar el material que tiene a su alcance.

Para crear las láminas no hay mayor norma que el sentido común. Es decir, que el material que vayamos a utilizar no resulte peligroso para el bebé. Hay que tener en cuenta que, a esta edad tan temprana, se llevan todo a la boca, por ser ésta una vía de exploración y aprendizaje muy importante. Yo aconsejo el uso de cartón duro o madera para que la base de la lámina sea bastante rígida, no se rompa fácilmente y soporte bien lo que vayamos a añadir encima. A partir de ahí, “todo” vale: fieltro, piedras, plumas, diferentes plásticos, cuero, tela, etc.

Podemos construir varias láminas sensoriales e ir ofreciéndoselas en función de la etapa de desarrollo y madurez en la que se encuentre el bebé en cada momento. De esta forma, el material hecho con fieltro o cuero podría ser presentado desde el principio, dejando el de plumas, por ejemplo, para unos meses más tarde. Puede parecer algo difícil de detectar, pero no lo es, en absoluto, para una madre o un padre que vive de cerca la evolución su hijo/a; lo que le permite conocerle a la perfección. Sin embargo, es fundamental estar siempre presente en nuestro papel de observador/a cada vez que vayamos a ofrecer un material o juguete nuevo, sea cual sea.

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