Material: memory sensorial

Material: memory sensorial

En la entrada de las láminas sensoriales expliqué brevemente la importancia del sentido del tacto como receptor de información sobre el entorno. El uso de este canal es necesario para conocer el espacio que nos rodea y seguir formando nuevos esquemas de aprendizaje. La etapa que viven los/las niños/as desde que nacen y hasta los 6 años de edad es crucial para asentar unas bases futuras. Por eso, es fundamental dejarles explorar y experimentar de manera autónoma, dándoles la oportunidad de acceder a materiales variados.

Hoy presento un material que, como bien describe su nombre, fusiona dos instrumentos lúdicos explicados en anteriores entradas. Se trata del tradicional juego «memory» modificado para valernos, en este caso, de un único sentido: el tacto. Para ello, tendremos que tapar los ojos de quien vaya a jugar con él, inhibiendo así el resto de los sentidos. Pero entraremos a explicar esa parte más adelante. Primero vamos con la manualidad.

Necesitaremos una huevera y tapones de tetrabrik. Éstos son los elementos que yo he utilizado, pero si hay alguien que se decanta por otros que puedan servir, agradeceré que deje un comentario más abajo (toda aportación ayuda a mejorar y a aprender). La huevera hará de base y contaremos con tantos tapones como huecos haya en ella. Es decir, si es de una docena, hará falta reunir 12 tapones. Procuraremos que cada uno de ellos revele una textura totalmente diferente a las demás. Buscaremos componentes táctiles como tela, cuero, plástico, lija, algodón, etc. Lo ideal es que se aprecie una diferencia significativa al palpar la variedad de texturas.

Una vez decididos los materiales, el siguiente paso será recortar dos pedazos de cada uno de ellos. El primero lo colocaremos en un hueco de la huevera y el segundo irá pegado en el tapón. El proceso será el mismo para las 11 texturas restantes.

Finalmente, sólo quedará decorar la parte exterior de la huevera. Lo más importante es el interior, y ya está hecho; pero siempre va a lucir más bonito si el envoltorio tiene un toque alegre y personalizado. Para ello, se puede utilizar foam, témperas, cartulina o algún otro papel decorativo. Queda a vuestra elección.

El material ya está listo para ser utilizado, pero ¿cómo se juega? Lo cierto es que no es obligatorio seguir una dinámica concreta y ésa es una de las partes más interesantes del juego, que todo puede valer, ya que cada uno/a marca sus propias reglas. Se puede jugar de forma individual o en grupo. Y puede resultar emocionante a cualquier edad (hace poco lo probamos mi pareja y yo y pasamos un rato muy agradable). Eso sí, debido a las piezas tan pequeñas que contiene, es preferible evitarlo hasta los 3 años de edad.

Puede resultar una opción útil y entretenida para los/as niños/as, llegando a prolongar su interés en él por la sencillez y originalidad del juego. Basta con que un/a jugador/a tape sus ojos para dejarse llevar únicamente por su sentido del tacto. Tocando uno de los tapones, deberá descubrir en qué hueco de la huevera se esconde su igual. Las manos serán la mejor guía. ¿Te atreves a probar?

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