Olvida el plan y disfruta

Olvida el plan y disfruta

Ayer, cuando salimos a la calle por la mañana, volví con un nuevo aprendizaje en la mochila. Fue uno de esos días en los que M, nuevamente, me enseñó algo.


A diferencia de otras veces, ayer tenía un objetivo: ir a un parque concreto del pueblo, algo escondido, poco frecuentado (no soy muy amiga de estos espacios). Sin embargo, desde el primer momento en que M pisó la acera, me dejó claro cuál era su plan: dejarse llevar por su curiosidad y saborear cada rinconcito del camino.


Primeramente, fui insistente en continuar la marcha, intentando convencerlo de que a la vuelta podría explorar esa zona tan cercana a nuestra casa con más calma. Él hizo caso omiso y se dispuso a su tarea: observar flores, insectos y demás peculiaridades del entorno.


El tiempo pasaba y empecé a desesperarse. Fue en aquel momento cuando me detuve a reflexionar sobre la situación, mientras que M no dejaba de regalarme margaritas con una enorme sonrisa en la cara. «¿Qué me ocurre? ¿Por qué tengo prisa? Estamos disfrutando del buen tiempo y de la naturaleza. ¿Cuál es el problema entonces?». Lo vi claro, mis expectativas no se estaban cumpliendo. Creía que tardaríamos 5 minutos en llegar a aquel dichoso parque, pues eso era lo que yo había planeado. Pero no fue así.


El reloj me apretaba sin sentido. Me di cuenta de la cantidad de veces que vivimos obsesionad@s con esas punzantes agujas que no dejan de girar, presionándonos a nosotr@s mism@s y a l@s demás. Como, sin darnos cuenta, a menudo dejamos pasar numerosos momentos de placer, de vida. Instantes que no vuelven. Flores que oler, tardes al sol, nuevas imágenes que observar… la infancia que no vuelve jamás.


En el fondo, sin yo percatarme, uno de mis propósitos en la crianza se estaba cumpliendo, y yo no parecía verlo. Mi hijo era feliz jugando libre, sin ser dirigido hacia ninguna otra parte que no fuera su propio interés. Sólo necesité cambiar el chip para volver a entenderlo. Me relajé, hice ‘reset’, olvidé el plan y, por fin, pude disfrutar con el simple hecho de estar a su lado. 

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