Todo crecimiento conlleva una pérdida

Todo crecimiento conlleva una pérdida

Hace un par de días estuve hablando con mi buena amiga Leire. Solemos compartir nuestras sensaciones, vivencias y reflexiones sobre la crianza de nuestr@s hij@s y aquel día le comenté que M (a puntito de cumplir 2 años) está en una etapa en la que empieza a desplegar sus alas mientras, simultáneamente, sigue necesitando volver al nido en busca de calor y seguridad muy a menudo. Mi amiga (que, por cierto, se le da fenomenal la escucha activa) me regaló una sabia frase que, con su permiso, comparto hoy aquí: ‘En todo crecimiento siempre hay una pérdida’.


La vida son decisiones que tomamos. Cada vez que escogemos, estamos trazando un nuevo rumbo; nuestro propio camino. Esas elecciones nos permiten crecer y avanzar conforme a nuestras percepciones, creencias y deseos. Pero, al mismo tiempo, también nos suponen ciertas pérdidas.


Los bebés nacen literalmente dependientes de sus cuidador@s. Nos necesitan para cubrir sus necesidades más básicas, para aprender acerca del mundo al que han venido a quedarse, para (sobre)vivir. Necesitan cercanía, calor, alimento, atención. Y son el paso del tiempo, su naturaleza individual y sus experiencias vitales, los factores que l@s conducirán a dibujar su propio sendero.


El crecimiento nos transporta por diferentes fases en las que la relación puramente física de los primeros años de vida va cogiendo paulatinamente otra forma de expresión. La mayoría de estos cambios que se dan en todo ser humano, necesitan de una adaptabilidad por nuestra parte. En definitiva, se trata de un proceso. Y por tanto, no puede ser lineal. Debemos buscar el equilibrio entre lo que se gana y lo que se pierde.


L@s niñ@s, cuando son pequeñ@s, están constantemente ganando y perdiendo. Necesitan reequilibrarse, y eso lleva su tiempo. Ofrecerles ese nido afectuoso y seguro hasta que se vean con la suficiente confianza como para echar a volar, es tarea nuestra, de madres y padres. Si no lo hacemos ahora, llegará el día en el que quizás sea demasiado tarde.

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