Reflexión: «todavía no te toca»

Reflexión: «todavía no te toca»

Llegamos a la revisión del mes y el pediatra nos dice que eso de comer cuando al niño le apetece se tiene que acabar, que los bebés de hoy en día son muy caprichosos y que hacen lo que quieren con nosotras. Que, por tanto, lo ideal es establecer un organigrama para estipular las horas en las que le toca comer. Un biberón o el pecho (10 minutos como máximo en cada teta) cada 3 horas es suficiente.

Ésta es una medida estándar para todos los bebés, independientemente de su altura o peso y sin tener en cuenta otros factores externos como: la necesidad de hidratarse más a menudo en días de calor, el desgaste de energía al estar en constante movimiento, el hambre propiamente dicho…

Después de salir de la consulta, nos apetece dar un largo y caluroso paseo bajo el sol del verano. El hambre empieza a apretar y decidimos ir a comer a un restaurante del pueblo. Con las prisas, esa mañana habíamos desayunado lo justo y la caminata previa ha despertado esas incesantes ganas de comer.

Paramos y ojeamos el menú del día; todos los platos tienen una pinta buenísima. Ya sentados a la mesa, tenemos claro lo que vamos a comer cada uno pero, antes de tomarnos nota, ocurre algo inusual. El camarero se acerca y comienza a hacernos una serie de preguntas que nos parece que están totalmente fuera de lugar: ¿a qué hora habéis desayunado? ¿Qué cantidad? Resulta que, al haber falta de personal y estar el comedor lleno, han tomado la decisión de hacernos esperar fuera del restaurante justificando que aún no nos debería de tocar comer porque no ha pasado suficiente tiempo para que tengamos hambre.

Mientras nos van acompañando hacia la puerta de la calle, donde se ha creado una cola de gente enorme esperando su turno, hacen pasar a personas que han desayunado muy pronto esa mañana. Ciertamente, nos parece indignante y no logramos entender nada de lo que está ocurriendo. Tenemos un hambre creciente y no quieren darnos de comer.

Hoy en día, aún hay madres que (sea dando pecho o leche de fórmula) siguen un horario bien marcado para alimentar a sus bebés, incluso si éstos tienen pocas semanas de vida. ¿Podría ser ésta la sensación que tiene un bebé al que se le hace respetar un estricto intervalo de 3 horas para comer?

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